Mira estos 11, que tal equipo

Por Luis José Valera.

Paquetes, rotos, estafas, llegados por un favor o una buena comisión, jugadores que no están dentro de la jerarquía que uno como hincha espera ver. Han sido muchos, hay una lista extensa, pero esta vez sólo será el once ideal, los peores 11 que vi como hincha de la “U”.

En el 92 – 93 están los recuerdos más lejanos de mi vida futbolística, chispazos, imágenes, recuerdos vagos fortalecidos con los años gracias a los videos. Se puede decir que desde 1995 me acuerdo de todo, empecé a vivir de manera consiente el fútbol, por eso haré mi 11 a partir de ese año.


Ni dibujado le arreglan la facha(?)

Juan “chiquito” Flores:

El típico jugador que jamás puede volver a llegar a la “U”. Indisciplinado, pedante, jugador que no comparte ningún ideal de los que el club profesa.  Él sólo se consolidó como enemigo ilustre de la hinchada crema, además de ser una gran mentira como arquero.



Pumar estafando en alguna otra liga.

Fabián Pumar:

Llegó con gran cartel en el 2003 tras su paso por Racing el año anterior.  La “U” esperaba hacer una gran Copa con una buena línea defensiva. No paro a nadie, fue el delantero rival más peligroso que tuvo la “U” ese medio año, luego de eso increíblemente pegó la vuelta al fútbol argentino, Argentinos Juniors lo esperaba. Lo que más se recuerda de él es el auto-gol contra Racing en el Monumental y que nunca le dejó de ver la espalda a Jefferson Farfán en un clásico en matute.


Señor Universitario firme aquí su paquete(?)

Héctor Banegas:

El plantel crema se había desmantelado tras el tricampeonato del 2000. Uno de los huecos que había que cubrir era el de Juan Pajuelo que se había ido a México, en su reemplazo vino Banegas con un CV importante. Salido de las canteras de Vélez y participe con campeonatos encima en la época más grande de la historia de ese club (94-96), también pasó por Racing. Lo único que se puede decir es que rescindió a los 3 meses de llegado, debió hacerlo en la pretemporada.



Wilder Galliquio.


Wilder Galliquio:

Lo único a favor que tuvo para llegar a primera fue su apellido, malo pero de aquellos. Ni siquiera tiene las características futbolísticas de su hermano, sin esa salida con empuje desde atrás a la que John le suma juego. Nunca aprovechó su biotipo, nunca usó su fuerza. Lo que la gente más recuerda de él es el gol que le hizo a Racing en su cancha malogrando la fiesta de su centenario. Lo que más recuerdo de él fueron unas palabras que mi papá me dijo en un clásico del 2007, “si es pisqueño porque mejor no va a levantar el desmonte del terremoto”.


"Dígame Madam" (?)


Edward Campos:

Un volante de contención cuya presencia en el club no está justificada ni en la más trágica de las crisis. Muy pocos se acuerdan que él jugó en Universitario, fue en el desdichado 2003 (debe haber sido el peor año de la historia crema), juagaba porque desgraciadamente la edad del puma ya estaba avanzada y las lesiones le pasaban factura.


No pusimos a su hijo, pero pusimos al culpable(?)

Renzo Gonzales:

El hijo de chalaca, fue otro de los que vino a servirse de la “U” en el 2003. No estoy seguro con quien jugó pero sólo fue un primer tiempo luego de amenazar en la semana que se iría si no tenía oportunidades, que lástima la clase de técnicos que teníamos para dejarse chantajear por un futbolista amateur. Gracias a su papá pudo seguir viviendo del fútbol en otros clubes, como diría el “loco” Quiroga: “QUE GENEROSO ES EL FÚTBOL”.


El O.J Simpson del fútbol peruano(?)
Luis Mayme:

Luego de jugar la Copa Perú en 2005 y perder la categoría con el José Gálvez en el 2006 llegó a la “U”, antes de ponerse la crema. Nunca había seguido su carrera, decir que una buena campaña lo llevó a ponerse la crema sería mentir porque nunca escuché que lo nombraran.



 Zermatten.

Cristian Zermatten:

Otro de los que se aprovecho de la crisis del 2003, tenía buen recorrido en el fútbol pero su llegada no hizo bulla debido a la lamentable situación que vivía el club.Tuvo un paso exitoso en Argentinos Juniors y en México. No hizo ni demostró nada, su llegada al Perú le sirvió para justificar su presencia en este 11.



Gorostidi en Ben Hur.
Adrián Gorostidi:

Vino para reemplazar a Esidio en la Copa del 2001 y se fue con el recuerdo de ser el peor delantero que muchos han visto en la “U”. Sólo estuvo tres meses, la eliminación de la Copa y sus lamentables actuaciones hicieron que se le rescindiera merecidamente. Terminó su carrera en la 4ta división de Italia.


El Baldosero Gross en VS.


Diego Gross:

Se dice que Cantoro llegó al Perú para ser el reemplazante de Gross, ¡increíble! Tuvo su debut en la segunda rueda en el Apertura 98 en un clásico que Universitario ganó 2-1 en el Nacional. Lo curioso es que fue su último partido y sólo duro minutos porque salió expulsado.


Vergara en Colo Colo, cuando era bueno(?)


Fernando Vergara:

Tenía buen cartel, en sus primeros partidos demostró que conocía la pelota, pero su excesivo y grosero peso hizo que fuera uno de los paquetes más importantes de su época. Al llegar dijo que quería ser el nuevo Letelier y hoy integra esta lista. El gran Juan Carlos Letelier debe estar arrancándose los pelos por haber manoseado su nombre, que tan bien se ganó en el Perú 


Esto no hubiera sido posible sin nuestros dirigentes (no les pongo adjetivo porque no encuentro uno que sea de talla de ellos). Una disculpa para Celso Guerreo, Aníbal Gonzales, Rafa Maceratesi, Pinto, Piano, Savoia, Pachito Guzmán, Calheira, Javier Toledo, Rin tin-tin Drago (hijo de Titín), Toto Cornejo, Mayer Candelo (una apreciación personal, tribunera y muy poco objetiva), Armando Gonzales, Kukín Flores, Pañalon Pérez, Johan Sotil, Germán Muñoz, Víctor Zapata, entre otros que tienen merecidamente ganado la integración de la lista, pero se escogió estos  11 para poder parar un 3-4-3.


El Anti-Equipo Ideal.


A Bolivia sin problemas...




Por los octavos de final de la Copa Sudamericana, Newell's Old Boys en Rosario vapuleó por 6 a 0 al siempre difícil(?) San José de Oruro. Con este resultado, los de Sensini dejan todo listo para ir con tranquilidad a Oruro donde se juega a 3706 metros sobre el nivel del mar, más o menos por donde pichanguea Kaiosama(?).

En el estadio Marcelo Bielsa se deleitaron con los goles de: Schiavi (5 y 34), Formica (26 y 61), el umbrella(?) Estigarribia (60) y Salvatierra (90+2).

La Lepra jugó convencido desde primer minuto, con un despliegue letal por las bandas y así fue como le provocaron más de un dolor de cabeza a la defensa del cuadro boliviano. El gol de Schiavi y luego el tanto anotado por el gato Formica, tras una excelente jugada individual, dejaron sin posibilidad a la defensa visitante y por supuesto al Marco Flores de los bolivianos(?) Padilla. Dos a cero y a aguantar.


Schiavi festeja, hizo doblete el Flaco y se lo dedica a la Bullock(?).

San José buscaba, pero claramente la salida del estadio(?). Newell's fue el claro dominador de la mitad de la cancha y otra vez el 'Flaco' Schiavi facturó para los argentinos. Con un 3 - 0 los rojinegros se iban al descanso.

En el segundo tiempo cuando parecía que se venía una pecheada de NOB(?), los rosarinos salieron a lo mismo y fue así como luego de un desborde de Sperduti, centro al área y Estigarribia de un cabezaso anotaría el cuarto gol.

El quinto gol vendría luego de una jugaba tiki-tiki entre Bernardi y Formica, el cat no perdonó. Finalmente, el pibe Salvatierra luego de una buena jugada colectiva marcaría el sexto y definitivo en tiempo adicional.

Con esta goleada, Newell's suma una racha de 11 partidos sin saber lo que es la derrota, además tiene un pie dentro de los cuartos de final. La vuelta se jugará el jueves 21 de Octubre en el estadio Jesús Bermúdez (Bolivia)

Formaciones:

Newell's: Sebastián Peratta - Agustín Alayes, Rolando Schiavi, Ignacio Fideleff - Luciano Vella, Diego Mateo, Lucas Bernardi, Marcelo Estigarribia - Mauro Formica (Leandro Velázquez, 81) - Mauricio Sperduti (Luis Rodríguez, 74) e Iván Borghello (Daniel Salvatierra, 71). DT: Roberto Sensini.

San José: Eloy Padilla - Alan Loras, Aníbal Medina, Luis Méndez, Ronald Puma (Franklin Herrera, 46) - Damir Miranda, Rolando Ribera, Regis De Souza - Alejandro Bejarano - Oscar Díaz y Aquilino Villalba (Sebastián Molina, 63). DT: Marcos Ferrufino.

Historias Verdaderas. (Segunda Parte)

Medellín es un lugar de gente excepcional, única. Pero hubo un tiempo en que la industria de las drogas se consolidaba y los capos más capos conocían su negocio como la palma de la mano. Medellín lo recibió con aires de hogar, dulce hogar. El fútbol lo había hecho ídolo de la ciudad más convulsionada de Colombia en los años ochenta. ¿Quiénes eran los capos más capos? Pablo Escobar como jefe máximo, Gonzalo Rodríguez Gacha, Carlos Lehder, y los Hermanos Ochoa (Fabio, Jorge Luis y Juan David. Todos, líderes del Cartel de Medellín. Corriendo alrededor del estadio de Cali fue que lo vio. 



Ya llevaba 4 años en Colombia, jamás lo había visto pero sabía algo sobre él. Sabía que era uno de los dirigentes del Independiente de Medellín y sabía que le decían Robín Hood. Sabía, pero prefería no saber tanto. “Lo recuerdo, pero no mucho”, dice. Corría alrededor del estadio, corría porque jugarían contra el Sao Paulo, corría porque era extranjero y de los siete que había solo tres podían estar en la lista de titulares. Corría porque, María Elena, su esposa le daba fuerzas. Y fue en esa vuelta que el ánimo de los dirigentes que se hallaban en aquella esquina, lo hizo sobreparar, pero no detenerse. Parar lo suficiente como para ser cortés, no cómplice. Eran dos capos de la droga. Uno del Cartel de Medellín y otro del Cartel de Cali, un amigo suyo y un par de conocidos. Uno le dijo “¡Fuerza La Rosa!”, el otro le animó “¡Vamos Tanque!”. Miro y siguió corriendo. Era Pablo Escobar, hincha de Guillermo La Rosa como cualquiera de los casi tres millones de habitantes de Medellín en 1982.

Pablo Escobar con la Libertacup.

Guillermo Claudio La Rosa Laguna se retiró en 1989, jugando para el LDU de Quito, que acaba de salir campeón de la Copa Libertadores 2008. Dejó el fútbol y comenzó el negocio de abarrotes con una tienda en la avenida San Luis a la que llamó “Comercial La Rosa”.La misma tienda que lo llenó de deudas y de tiempos difíciles. “Todo lo que uno pasa es parte del plan de Dios”, dice y yo que soy un pésimo cristiano lo escucho y me río. Ese hombre, con dos mundiales encima y voz suave a pesar de su porte de guardaespaldas me mira y me dice que es cierto. “Me robaron una camioneta nueva del año, tenía menos de un cuarto de kilómetro, eran las 3:30 p.m. y el señor del seguro iba a llegar a las cuatro. Perdí el carro y tampoco entendí qué quería Dios y pude haberme reído como tú ahora, pero me tocaba llorar o esperar”

Y esperó en Dios. Lo veo y no lo creo. Aquel hombre del que me hablaba María Claudia aquella noche, en el bar, no era un fantasma creado por la melancolía, los excesos de alcohol o falta de aire. Ese hombre existía. Aquel hombre era un jugador de fútbol con mil y una experiencias pero tenía algo diferente, no era solo un ex jugador de fútbol: era un tipo sabio, amable, con mucha gracia. Una persona cuya fortaleza es dar conocer sus debilidades. Le decía a María Claudia que no entendía por qué no podíamos ir a un mundial, ella no me respondió pero ahora lo entiendo.

El fútbol no es una cuestión de los pies, sino también de cabeza y corazón. Guillermo sube a su camioneta y yo sólo espero que no sea la última vez que lo vea. “Ahora mi hija Maria Claudia me espera”, me cuenta. Ella está ahí, es la misma de aquella noche. Sonriente pero con menos copas encimas, el cabello lo tiene recogido y las gafas oscuras no permiten ver sus grandes ojos.

Espero que no me haya olvidado.

Esa mañana nunca la olvidaré. Ese día me convertí en un aficionado
del fútbol.