Paquetazos IV


Por Adrián CP.

@adriancabp



Héctor Gaitán



Cruz Alta, Argentina - 9 de diciembre de 1987

Pelotero argentino que debutó en Newell´s Old Boys el año 2007. En la “Lepra” se mantuvo, sin mayores oportunidades para jugar, hasta finales del año 2008. El 2009, firma por Oriente Petrolero de Bolivia. El 2010, llega al Perú para jugar por CNI. En el cuadro “Charapa” nunca alternó, y se marchó por un accidente extra futbolístico. Fue acuchillado en un restaurante, mientras almorzaba, tratándose aparentemente de un lio de faldas. Actualmente, se encuentra sin equipo.



Lalo Maradona



El hermano del Dié y también: "EL MÁS GRANDE PAQUETE QUE HA PASADO POR EL FÚTBOL PERUANO." Lalo Maradona, que de bueno solo tenía el apellido, debutó a mediados del año 1986 en Boca Juniors, con un empate a cero frente a Estudiantes de la Plata. En tienda "Xeneize" solo disputó tres partidos oficiales, uno de ellos frente a River Plate por la Copa Libertadores. Tras su paso por Boca fichó por el Granada de España, en donde, para variar, sería un fracaso. Su trayectoria en los años posteriores no es muy clara. La temporada 91/92 jugó en Defensa y Justicia. Más adelante pasó por el Avispa Fukuoka de Japón, Deportivo Italia de Venezuela y Laferrere de su país.

En 1998 llegó al Perú para jugar por Deportivo Municipal y hacer dupla con Roberto Martínez. Debutó en un amistoso a estadio lleno frente al Platense de Argentina, anotando un gol y llorando después cuando la hinchada de Muni coreara "Marado – Marado". Luego de este amistoso fue un desastre en el campeonato peruano y fue despedido como el "estafador del fútbol" que es. Lo último que se supo de él fue que participó en la versión española de el Gran Hermano VIP y que en 2008 dirigió al Alvarado de Mar del Plata.

                            




Javier "Piñón Fijo" Molina




Santiago de Estero, Argentina 


Limitado que decía ser delantero. Debutó el año 2000 en Argentinos Juniors. En el "Bicho" se mantuvo hasta mediados del 2001, debido a que firma por Colegiales, en donde alterna algunas buenas actuaciones que llevan a que permanezca en ese club hasta la segunda mitad del 2003. En Julio de ese año ficha por Atlanta, en donde juega una temporada para posteriormente"engañar" por seis meses en Platense.

Con estos antecedentes llega a Universitario de Deportes, que por esa época dirigía su compatriota José Horacio Basualdo. En el conjunto merengue tuvo actuaciones regulares en los amistosos, pero su rendimiento decayó constantemente para el campeonato, en donde fallaba goles hechos y mandaba pelotas a las tribunas. Una vez finalizado su contrato con la U firma nuevamente por Atlanta en donde jugaría por año y medio. La segunda mitad del 2008 vuelve a Colegiales por un año y actualmente "estafa" en Defensores de Belgrano.

Justicia para Walter


Por El Pelusa.


El sábado 24 de Septiembre, lo que se suponía iba a ser una fiesta del fútbol terminó en tragedia con la muerte de Walter Oyarce, un joven hincha de Alianza Lima, quien cayó desde uno de los palcos del estadio Monumental. Este hecho ha conmovido a casi todo el país. Se trata de una bofetada que invita a la reflexión tanto en blanquiazules, celestes, cremas, rosados y, en general, futboleros. El dolor e indignación no distingue camisetas.  

En definitiva, los presuntos asesinos son tipos inescrupulosos que buscan de alguna manera atacar al enemigo movilizados por un odio que, naturalmente, tiene consecuencias de esta índole. En el marco de los sentimientos que puede producir un equipo de fútbol, la ira hacia el rival de turno se sostiene bajo la hipótesis de la competitividad. Es en este punto en donde yo me pregunto, ¿y si no es así? ¿y si ese odio es fomentado? Justamente, los deportes en donde no hay esta animadversión  son sumamente pobres e irrelevantes para nosotros los mortales. Con el odio se lucra y se gana muchísimo dinero.

Se sabe también que en el fútbol existe un doble discurso donde se condena la violencia, pero a su vez esta se  genera. La mayor parte del tiempo se incentiva a la violencia (tal vez involuntaria o voluntariamente) cuando se exagera demasiado el triunfo de un equipo sobre otro o cuando nos dicen que “nos estamos jugando la vida” en un partido definitorio por un campeonato o por el descenso mismo.  A esto se le suma las notables diferencias entre los niveles socioeconómicos y culturales que existen en un país como éste. No quiero ahondar demasiado en teorías psicológicas, ni tampoco entrar en un vaivén sociológico innecesario.

Lo puntual acá es que desde hace muchos años (o quizá desde siempre), han existido conductas violentas en el fútbol. En los clásicos precisamente, el conato de fanatismo incesante se entremezcla con el arraigado tema de la pasión, la pasión sin límites. Hablo de gente cuya vida gira únicamente en una camiseta, una institución, un escudo.  Que viven permanente esa insania de “ser superiores”,  desconociendo en lo absoluto los límites del denominado “folclore”.

La muerte de Walter Oyarce podría suscribirse como otro episodio más en la sangrienta historia de nuestro fútbol. Con la especulación de que tal vez hemos, por fin, aprendido la lección o nuevamente encontrarnos en un escenario donde nos miremos las caras como diciéndonos “por qué de nuevo”, “hasta cuándo”.  

A todo esto se le adhiere la ignominia mediática que convierte la problemática infundada por unos vándalos en un cabaret de cuarta.  Se le da cobertura al ‘Cholo’ Payet o al ‘Loco’ David, personajes que al igual que ‘Bolón’ se volverán estampitas en el olvido.  Cierto “periodismo” no entiende que el meollo del asunto va más allá de los personajes. Los involucrados somos todos, como sociedad, pues debemos entender donde está el límite de toda esta locura.  

Mientras Miyashiro y Magaly interpelan una absurda y mediática querella judicial. Mientras Peredo y compañía sigan hablando del gol de Morel  y de lo que nos dejó la fecha.  Mientras el amigo Butters le siga pegando a Kike Sánchez y buscando un culpable entre sus enemigos, desde acá humildemente solo pedimos que este caso no quede impune y que de una buena vez por todas se haga justicia por Walter. Esa que se tarda, pero finalmente llega.

El modelo inglés, clave para erradicar la violencia en nuestro fútbol

Por El Chull 

El reciente acto de violencia ocurrido en el último clásico del fútbol peruano, que acabó con la vida de un hincha aliancista, ha vuelto a prender las alarmas en nuestro país.


Definitivamente sabemos que paralizando el Descentralizado, vetando el Monumental o realizando partidos sin público, no frenará la ola de violencia dentro y fuera de los estadios. Se debe hacer un trabajo conjunto de concientización, preparación y formación entre las autoridades civiles y policiales del país, basado en buena parte en lo que hizo Inglaterra hace 20 años. Sin embargo, aún falta mucho camino, pues el punto de partida es que el Gobierno acepte que la violencia del fútbol peruano es una manifestación de la violencia social del país y no exclusivamente de este deporte.

En Inglaterra, el país inventor del fútbol, fue el fenómeno de los 'hooligans' el que desencadenó las dos tragedias que le hicieron tocar fondo: las de los estadios de Heysel (Bélgica) en 1985, que dejó 39 muertos, y de Hillsborough (Inglaterra) en 1989, con 96 víctimas mortales.


Esto, hizo que, en 1989, el Gobierno británico tomara la decisión de erradicar la violencia que azotaba al fútbol desde los años 60. Y lo consiguió, gracias a unas drásticas decisiones en las que participaron el Estado, la Policía, el fútbol y la empresa privada.

Los diez puntos clave

El modelo inglés, mediante el cual se pudo acabar con los 'hooligans', es el más indicado para adaptarlo y aplicarlo en Perú. Por ello, y tras los recientes episodios violentos, Pase del Desprecio presenta los diez puntos clave de lo que se hizo en Inglaterra y aún hoy funciona con éxito.

1. El Estado entendió que debía atacar el problema de raíz.
El Gobierno de Inglaterra ordenó en 1989 una investigación a fondo, luego de la cual entendió que la violencia de los 'hooligans' era un fenómeno sociocultural del país y no del fútbol. La inexistencia del núcleo familiar, o en otros casos la ruptura, fueron identificados como dos de los principales generadores de ese tipo de violencia.

2. Se crearon leyes contundentes para penalizar a los violentos.
En 1990 entraron en vigor medidas judiciales para acabar con los violentos. Se aprobó prohibir el ingreso hasta de por vida a los estadios a los hinchas más peligrosos y penas de cárcel a quienes violaran normas establecidas, entre ellas la prohibición del porte de armas y el consumo de alcohol y/o de drogas.

3. Multas y sanciones para todos los estamentos de la sociedad.
Las medidas judiciales no se hicieron sólo para los violentos, sino que involucraron a toda la sociedad. Por ejemplo, si las autoridades capturaban en el metro, un tren o un avión a un 'hooligan', o a un grupo de ellos, la empresa transportadora recibía multas y sanciones de diversa índole.

4. Creación de cuerpos élite especializados de la Policía.
Nacieron grupos élite de la Policía, que se especializaron en combatir 'hooligans' y manejar las masas en los estadios. Además, hubo agentes secretos que se infiltraron entre los 'hooligans' para conocer su modo de vida. Así pudieron judicializarlos: dieron 35 penas perpetuas y se creó una lista de unos 5.000 barras bravas con prohibiciones.

5. Los clubes especializaron a su personal de logística.
Los 92 clubes de la FA (Asociación de Fútbol de Inglaterra)formaron grupos de logística, llamados 'Stewards', a los que especializaron en relaciones públicas y manejo de masas. El objetivo fue disminuir paulatinamente la presencia de Policía uniformada en los estadios (llevarla afuera y a los alrededores) y aumentar el de logística.

6. Se unificaron los criterios de seguridad en los estadios.
Las medidas de seguridad en los estadios fueron las mismas para todos, pero cada uno creó su propio plan de emergencia, según la clase de partido por jugarse. Para ello, se tuvieron en cuenta la estructura del estadio, su ubicación, aforo, cantidad y calidad de los accesos. Además, se ordenó quitar las mallas y los muros de contención.

7. La mejor tecnología debe estar al servicio de la seguridad.
La creación de circuitos cerrados de televisión para ubicar cámaras en lugares estratégicos de los estadios, así como la implantación de modernos sistemas de identificación de los hinchas (lectores de huellas digitales y amplios bancos de datos, entre los más importantes), fueron los puntos clave de tecnología para mejorar la seguridad. Para cumplir con este propósito hubo que adecuar todos los escenarios.

8. Silletería para todas las tribunas de todos los estadios.
Ubicar sillas en todas las tribunas de todos los estadios, y numerarlas, no fue una decisión que se tomó solo para darle comodidad al aficionado, sino como un factor importante de seguridad, porque así el personal de logística pudo identificar quién estaba sentado en qué parte. Esta decisión se tomó en 1990 y la FA les dio un plazo de 9 años a los 92 equipos afiliados para reestructurar sus estadios o para que construyeran uno nuevo.

9. El Estado otorgó créditos a los equipos para adoptar medidas.
En 1990, con el fútbol quebrado y la violencia rampante, el Gobierno de Inglaterra decidió que para que las medidas adoptadas surtieran efecto, también había que financiar a los equipos, pues la inversión era enorme. Así fue que otorgó créditos y además propició la vinculación de la empresa privada para ofrecer patrocinios, así como de la televisión, que empezó a transmitir los partidos de forma masiva.

10. La carnetización para conocer antecedentes judiciales.
Una medida clave fue carnetizar a todos los integrantes de las barras, no solo para identificarlos, sino para saber si tenían antecedentes judiciales y además no podían entrar a los estadios. Hubo 'hooligans' que debían presentarse en una comisaría durante la disputa de un partido. El hecho de incumplir esta ley les generó castigos incluso peores que cometer actos violentos o de vandalismo.