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El Futbolero Nostálgico: Hoy - Sócrates

Por Pep.
@Don_Pep


O DOUTOR



Sócrates Brasileiro Sampaio de Souza Vieira de Oliveira, nombre completo de, tal vez, el mejor número 8 brasileño de los últimos 30 años (por lo menos). Puedo definir su fútbol con una sola palabra: clase.

Volante completo, lo mejor suyo se veía en funciones ofensivas. Fue parte fundamental de los gloriosos scratchs que el gran Telé Santana dirigió en los mundiales ´82 y ´86.


Junto a Junior, Falcao, Toninho Cerezo y Zico dieron, sobre todo en España, un show increible de futbol vistoso y bien jugado.

Muchos dirán, fijándose en las eliminaciones a manos de la Italia de Paolo Rossi en el 82 y de la Francia de Platini y Tiganá en el 86, que "sí, sí, mucho jogo bonito, pero perdieron". Claro que perdieron, pero soy un convencido que uno no se acuerda nada más que de los ganadores, o al menos no debería hacerlo.

No van a convencerme que Totti es más que Baggio o que Cruyff porque aquel ganó un mundial y estos no. Y no van a convencerme, tampoco, que Socrates fue menos crack porque no salió campeón del mundo.

Dueño de una gran pegada, gran ejecutor de tiros libres, era bastante efectivo (en cuanto a goles convertidos se refiere), y era un eximio asistidor. En la selección no era el conductor, ya que Zico era quien desempeñaba esa función, pero tranquilamente podía serlo, y solía serlo en varios pasajes de cada partido.

Comenzó jugando en el Botafogo paulista, y en 1978 pasó al Corinthians. En el Timao tuvo los mejores años de su carrera, siendo ídolo y emblema de la torcida (incluso ha integrado la comisión directiva) y quedándose hasta 1984. En 1982 y 1983 fue campeón paulista, derrotando, en ambas ocasiones al Sao Paulo (en el 83 fue 1-0 con gol de Socrates.)

En esos años no sólo era referente por lo que hacía dentro del campo de juego, sino también por su convicción política. Fue uno de los artífices de la democracia corinthiana, movimiento al que le dedicaron obras Jorge Amado y Gilberto Gil.




En 1981, en plena época de dictadura en toda América Latina (incluso, obviamente, en Brasil)Atilson Monteiro Alves fue nombrado director de fútbol del Corinthians. Revolucionó las estructuras del fútbol brasileño disponiendo que todas las decisiones que hicieran a cuestiones del fútbol se tomarían de acuerdo al voto de la mayoría del plantel.

Los jugadores corinthianos con Socrates y Casagrande como máximas figuras salían a la cancha con inscripciones invitando a la gente a votar y terminar con los militares, y comenzó con la campaña "Direitas Ja" que proponía democratizar el método de elección del presidente del país.

Finalmente, Monteiro Alves perdió las elecciones en el club (bajo acusaciones de fraude) y la campaña de las "direitas" no tuvo éxito. (más sobre el tema

Socrates, entonces, se fue a Italia, donde estuvo sólo un año en la Fiorentina, no pudiendo emular a Falcao que se había transformado en ídolo de la Roma (tampoco Zico pudo adaptarse al Udinese) Volvió a Brasil para jugar un par de años en el Flamengo, luego pasó al Santos, y se retiró en 1989 jugando nuevamente en el Botafogo SP en el que había debutado.



En mundiales marcó 4 goles, 2 en España (vs. Urss e Italia) y 2 en México (vs. España y Polonia). En el mundial del ´86 la FIFA quiso sancionarlo por usar una vincha con inscripciones políticas, aunque después no tomó medida alguna -al menos visible (?)-, pero para muchos (allá ellos) sólo es recordado por haber errado su penal en la definición contra Francia.

Su hermano es Rai, quien si bien tenía una calidad inferior (aunque era terrible jugador), consiguió ser campeón del mundo con Brasil en Estados Unidos 1994, y campeón intercontinental con el Sao Paulo en 1992 (en 1993 fue vendido unos meses antes de la disputa del partido ante el Milan).

Un jugador que hoy podría ser considerado el mejor del mundo, y aparte un médico (porque es médico) que demuestra que la medicina y el jogo bonito no necesariamente deben estar enfrentados (?).

>>> Más información, aquí

El Futbolero Nostálgico: Hoy - Zico



Por Gian Carlo.


Héroe de la infancia



El poeta escocés Alastair Reid, en una entrevista, tiró dos frases. Una ya la había leído, pues está en el prólogo de un poemario de Neruda, libro que vive en mi biblioteca, después de haber pertenecido a una universidad del condado de Sussex, cerca a Nueva York (robar libros no es pecado, solamente delito, dijo alguna vez García Márquez, creo). Reid se la copió a ciertos monjes budistas que, además, eran pescadores: En una red, no sólo son importantes los nudos que la forman, sino también el aire que ellos dejan pasar. Sin embargo, su segunda frase me mató: Si viniera un marciano y me preguntase qué es el fútbol, un video del Brasil – Francia del ’86 lo convencería de que se trata de una elevada expresión artística.



Dios mío, Brasil del ’86: Alemão, Careca, Júnior, el doctor Sócrates y un tal Arthur Antunes Coimbra, más conocido en el submundo de mis héroes infantiles –y en el resto del planeta también- como Zico. El garoto nacido en el barrio de Quintinho, de la apeligradísima Río de Janeiro, la Cidade Maravilhosa, fue uno de los jugadores más sutiles y brillantes que haya visto en mi vida. Perfecto ejecutante de tiros libres, se debe de haber hecho todo un otoño con tantas folhas secas

Enfrentado por los medios con Maradona, ambos ejercieron la hegemonía de la genialidad en nuestro continente, al punto de ser llamados los dos mejores volantes del mundo durante años (algo así como la discusión que hay para saber si es mejor Messi o CR7, pero sin tanta mariconada de por medio). 



Los goles de chalaca, media volea, rabona y cuanta jugada se nos ocurra, ya eran pan de cada domingo en el Brasileirão. Zico se cansó de levantar copas en Brasil con su Flamengo de toda la vida, además de romperla en el Udinese, a mediados de la década del ’80. Tras una lesión que pareció acabar con su carrera, se fue de Italia, regresó a Brasil y campeonó una vez más. Fue goleador carioca millones de veces, otras tantas acabó como goleador del país, fue campeón de la Libertadores y campeón de la Intercontinental. La famosa jugada que no pudo convertir en gol Pelé, frente a Uruguay en el ’70, la hizo Zico. 

Yo pensaba que, al igual que el Diego, estos dos era algo así como dioses. Cuando ambos fallaron sus penales, en dos mundiales diferentes, me di cuenta de que eran mucho más que eso. El enorme Zico, ahora entrenador de la selección de Iraq, sigue dando guerra en el fútbol.

Video de otro lote: