Amistades en el fútbol. Hoy: Alianza Lima-Colo Colo


Por Ernesto (La Redó)
@Ernestou

Tercer matrimonio (?) en esta sección y nada menos que nos detendremos en dos grandes de América Latina, o bueno, dos equipos importantes, en fin, con estos dos clubes (?).


Es sabido que chilenos y peruanos no tienen buena relación entre sí. Se dice que son los segundos los que odian a los primeros y que al revés la cuestión no es tan así. Lo concreto es que quedó una especie de síndrome post-bélico que al día de hoy sigue haciendo mella en los habitantes de ambos países. Nos referimos a la Guerra del Pacífico, un conflicto que enfrentó a Chile con Perú y Bolivia entre los años 1879 y 1883. Esta guerra, conocida también como la del Guano y el Salitre, se llevó a cabo por una disputa territorial y la victoria fue chilena, valga el oximoron (?). Chile se quedó con un cacho de Bolivia, un cacho de Perú y además con depósitos de salitre que oh casualidad, enseguida fueron comprados por capitales británicos. Para variar, los chilenos tenían el apoyo sajón en un conflicto bélico. En concreto, desde entonces, y siendo que además esta guerra desató una guerra civil en Perú a su término, estos dos países no han logrado entablar una relación cordial y muchas veces se cultiva un antichilenismo y un antiperuanismo en las respectivas naciones.
Pero el fútbol, siempre, une. Y hoy presentamos un nuevo caso. Tanto Colo Colo como Alianza Lima, en cada uno de sus países, concentran la mayor cantidad de hinchas. Son dos equipos grandes, venidos un poco a menos de acuerdo a los avatares de su historia, pero jamás renuncian a su popularidad. Más allá de haberse enfrentado numerosas veces en competiciones internacionales o amistosos, hay un momento clave que significa el nacimiento de esta relación.
Hacia 1987, Alianza Lima, hablando de hegemonía, era uno de los mejores equipos de la región. Era el puntero del torneo y mostraba un fútbol de vuelo con un grupo de jóvenes jugadores que enorgullecía a su público y al espectador general. A falta de poco para terminar el campeonato, el equipo debía viajar a Pucallpa, una ciudad en el llano amazónico que esta a casi 800 kilómetros de Lima. Alli enfrentó al Deportivo Pucallpa y consiguió la victoria con gol de Bustamante. El problema estuvo en el regreso. Los “íntimos” fletaron un charter para volver, un Fokker que usaba la Marina peruana. que se precipitó al mar causando la muerte de 43 personas. Solo tuvo un sobreviviente, el piloto, Edilberto Villar Molina. Todos los jugadores de Alianza, cuerpo técnico, árbitros y demás pasajeros y tripulantes fallecieron en la Tragedia de Ventanilla.
Alianza terminó ese campeonato como pudo, con jugadores juveniles pero también con cuatro jugadores de Colo Colo (entre ellos José Letelier), que, solidarios, no dudaron en ir a darle una mano a la institución amiga. Había buena relación entre ambos clubes pero este hecho puntual fortaleció el lazo para siempre. Digamos que por década un temita de esto teníamos, la tragedia de Superga (allí nacería la amistad entre River y Torino de la que nos ocuparemos), la de Manchester United (de la que zafó Bobby Charlton), la del Green Cross y en la década del 70 los rugbiers uruguayos y tal vez desde allí el nacimiento del sí se puede (?).
Ese torneo fue ganado por los sin código de Universitario, pero mucho no le interesó a nadie. En pericias realizadas muchos años después, sumada una serie de investigaciones formalizadas por la propia Marina de Perú, se comprobó que el Fokker tenía fallas mecánicas, que el piloto no tenía aptitudes para el manejo en vuelos nocturnos y que además había cocaína en las bodegas del avión, lo cual también posibilita la hipótesis de que el avión fue objeto de una guerra de narcotráfico. En concreto, que un avión militar tenga uso comercial habla un poco de la situación de Perú en ese momento también, además de que la marina de dicho país siempre puso trabas a la investigación.

Uno de los jugadores que perdió la vida fue Luis Escobar, una de las mayores promesas que tenía Perú en ese momento, que había debutado en primera a los 14 años y al momento del accidente tenía 18. Esta generación de pibes de Alianza, conocido como Los Potrillos, podría haber sostenido a ese Perú que tanto se destacó en las dos décadas anteriores. Pero nos tuvimos que conformar con los Muchotrigo y Acasiete (?).
Fueron numerosas las muestras de solidaridad luego del accidente. Hasta el propio Bobby Charlton envió sus condolencias, el mismísimo Teófilo Cubillas, que se había retirado, dijo que si era necesario se ponía los cortos para dar una mano y así lo hizo, fue técnico y jugador. El presidente Alan García puso a disposición diversos estamentos del gobierno para ayudar, siendo además que era aliancista y Peñarol, que estaba por disputar su partido por la Intercontinental salió a jugar la final con crespón negro. Y, por supuesto, el Colo Colo colaboró con todo lo que estuvo a su alcance, lo cual no sería olvidado jamás por el Alianza.


Y a partir de allí quedaría sellada la amistad, que persiste hasta el día de la fecha. Y que además es refrendada con encuentro entre hinchas, partidos amistosos y numerosas actividades entre los clubes que van más allá de lo futbolístico. A ello le sumamos detalles, como que por ejemplo sus eternos rivales son la “U” y que no se trata de una amistad entre barras, sino que trasciende al común de los hinchas. Ese es el espíritu de esta sección, encontrar el lazo afectivo no por un grupo de lúmpenes que comparte un asado y comentan sus andanzas de mercenarios sino de aquellos hinchas que pueden sentir el cariño por otra institución atendiendo a cuestiones más genuinas, que pueden ser la solidaridad, la cercanía, la ideología, un enemigo en común (?).
Acá, esta “amistad sin fronteras”, como les gusta decir a las hinchadas de ambos clubes. Las rencillas entre peruanos y chilenos quedan a un segundo plano si hablamos de los grones y los albos, que incluso se juntan para recaudar fondos con los terremotos que tienen cada dos por tres (?). Alianza Lima y Colo Colo, una amistad pura y latinoamericana.
Ya hicieron asados (?):


El Ángel del descenso


Por Ernesto (La Redó)

¿Vos te preguntabas en qué andaba el copado de Angelito Cappa? Y en qué va a andar si no en mandar algo a la B. Hace poco fue convocado para entrenar a la Universidad de Porres y ya está por cumplir su gracia. 


La nube tóxica que hizo un desastre en los últimos años en Argentina ahora aqueja Perú desde hace un tiempito y promete hacer estragos también. Vamos a tratar de contar esto con la máxima objetividad posible (?). Como sabemos el bueno de Angel fue contratado por la Universidad de San Martín de Porres en julio de este año. En dicho país había logrado uno de sus dos títulos en su carrera como entrenador, cuando lo logró con Universitario. Recordemos su otro título fue una Charity en SUDAFRICA con el Mamelodi Sundowns. Bien, la cuestión es que los dirigentes de este nuevo club peruano decidieron contratar a Cappa y las consecuencias prontamente comienzan a hacerse notar.

Vamos a los hechos. El equipo dirigido por Ángel Cappa está en riesgo de descender. ¿Qué pasó? El domingo pasado debía jugar frente al Inti Gas y no fueron. Así es, no se presentaron y lo que argumentaron los Santos en un principio fue que “hacía mal tiempo”. Sí, tenían que ir desde Lima hasta la ciudad de Ayacucho pero no daba (?), así que directamente ni siquiera se embarcaron hacia allá. También argumentaron que no había suficiente cupo aéreo y el club local esgrimió su protesta publicando esto en su Facebook oficial:

“Nos presentamos a la hora del partido, estuvieron los árbitros, el comisario y la hinchada en las tribunas. No puede ser posible la falta de respeto del cuadro santo al no presentarse al partido programado para hoy. La posición del Inti Gas será de obtener los tres puntos”, publicó el club en su cuenta oficial de Facebook. 

Y así fue como finalmente lo hicieron. Reclamaron los tres puntos y están a la espera de la decisión. El tema es que mucha defensa la gente de Porres no tiene. Ponele que no viajaron por el clima o porque no había cupo en el avión, la cosa es que los árbitros y gente de la federación viajaron por micro, con lo cual no hay demasiadas excusas para el club que entrena Cappa.

Ahora, lo curioso es que esto ya había sucedido. San Martín de Porres ya se había retirado en la primera fecha del Descentralizado, nos quejamos del Inicial acá mirá los nombres que tienen ellos, por lo tanto venía acumulando más walk over que Del Potro en partidos clave (?). La cuestión es que para evitar el descenso al club le piden una serie de documentos donde se atestigue que no pudieron viajar. El tema ahora está en este punto, que San Martín pueda demostrar que no viajaron por lo que carajo sea y también que Inti Gas no reclame ganar el partido por walk over.

Ahora, uno puede pensar, ¿hasta qué punto Cappa es culpable? Primero que nada es mufa, ya no hay vuelta que darle (?). Papá, venis de Huracán, River, Gimnasia, los tres luego se fueron a la B y ahora acá. Segundo, hay una clara responsabilidad suya en esto. El reglamento dice que el equipo visitante tiene que estar en la misma ciudad un día antes de jugar el match. Si quiere ir el mismo día lo hace bajo su responsabilidad. San Martín dice que no pudo viajar el día anterior, entonces lo hizo el día de partido. Pero lo hizo por la misma vía, a sabiendas de que las condiciones no habían cambiado. O sea, son unos pelotudos (?). Viajaron los árbitros y gente de la federación por micro, pero tal vez para Cappa eso era claudicar a los principios más puros e irrenunciables de la aeronavegación (?). Por lo tanto hay una clara muestra de negligencia en el equipo que tiene como entrenador al simpático de Ángel y no estamos hablando de un 225 por Ballón (?).

Además de todo, en ningún momento salió nadie vinculado al club explicando la situación, cappismo puro todo, dejar pasar, que decante, incapacidad, falta de resolución, liderazgo y actuar cuando ya es tarde. Además ni siquiera llamaron a la gente del Inti Gas, al menos para buscar una forma de reprogramación, consensuar otra fecha, en fin lo que fuera. Ni siquiera eso, la desidia total. Así que ahora están hasta las manos y las presiones arrecian. Por un lado hay equipos que esperan que los manden a la B para zafar ellos, lógico, un caso es Cienciano, y por el otro los clubes peruanos tienen entre ceja y ceja a San Martín de Porres dada su postura en la huelga de comienzos de año cuando retiraron al equipo de la competencia y ello implicó el primer walk over. Después de ese berrinche volvieron al torneo de primera división y quedaron demasiado mal parados ante el resto de los clubes.

Cappa, con un walk over a cuestas ya, fruto de esta huelga, sabía que exponía a su equipo a una sanción y eventual descenso de escritorio, donde no hace más que cumplirse el reglamento. Pero ni pelota, se ve que extraña el blog (?). A su vez, hay otro tema. San Martín de Porres, un club nuevo, es supuestamente una institución de estas que llaman modelo, como el Vélez de Argentina (?), aunque sería más un Arsenal, y por lo tanto tratan de resguardar eso como punto de representación de un fútbol peruano que de la desorganización ha hecho un culto en el último tiempo. La aparición de este club supuestamente ordenado, casi superficial, gerenciado y demás tuvo su protección y cierto blindaje mediático como para cuidar cierta reputación que en realidad es una construcción ficticia.

El reglamento es concreto, dos “walk over”, dos no presentaciones y es descenso. Listo, no hay vuelta que darle. Cappa es neto responsable de ello como conductor de grupo, pero probablemente ni al tanto estaba de esto. ¿Por qué? Porque se preocupa por otras cosas, como por ejemplo quien sabe (?). Amparado en esta cierta impunidad de la que goza este club, prefería no jugar contra Inti Gas dado que así se evitaba poner suplentes ya que tenía que enfrentar a Emelec por la Copa Sudamericana. Lo que finalmente sucedió es que no viajó, está por perder los puntos y la categoría y encima el Emelec lo eliminó en el último minuto de la Copa. O sea, cappismo puro como decimos.

Probablemente Universidad San Martín de Porres encuentre el vericueto legal como para poder zafar de un descenso que merece. En cuanto al personaje que nos ocupa, se trataría de otra demostración concreta y plausible que todo ese humo declamatorio con el que ha construido una especie de carrera como entrenador quedará nuevamente en evidencia ante lo real. Por las causas que fueran, no es nada extraño entonces que si tu equipo es dirigido por Cappa el descenso aparezca como inevitable.

El Futbolero Nostálgico XXXI: Hoy - AC Milan 87-92


Por Grimi


Il piú grande e bello

Los años de Sacchi

Arriba: Maldini, Van Basten, Gullit, Ancelotti, Rijkaard y Galli. Abajo: Baresi, Donadoni, Costacurta, Colombo y Tassotti.

Cuando en 1986 Silvio Berlusconi compró la mayoría del paquete accionario del AC Milan, pocos imaginaban la dimensión futbolística de lo que estaba pasando. El Diablo venía de años desastrosos: dos descensos (uno escandaloso, a causa de las apuestas ilegales) un equipo pobrísimo y cambios constantes en la presidencia.

En el verano de 1987 contrató como técnico a un joven Arrigo Sacchi, a un volante de la Roma, Carlo Ancelotti, y a dos jugadores holandeses, uno del Ajax, Marco Van Basten, y otro del PSV, Ruud Gullit. La apuesta era importante y estaba claro que Berlusconi buscaba devolverle al Milan algo de la gloria perdida. No sólo se estaba formando un buen equipo. Estaba naciendo el que sería uno de los más fuertes de la historia del fútbol.

En el arranque de esa temporada, la Serie A tenía un candidato de fierro. El Napoli de Maradona iba por el bicampeonato. Y si bien esa liga arrancó bien para ellos, y llegaron a tener una ventaja de 5 puntos sobre el Milan (cuando la victoria daba dos puntos), con el correr de la temporada el equipo del Diego fue cayéndose. En la fecha 28 (en un campeonato de 30 fechas) fue el encuentro directo: el Napoli con 42 puntos recibió al Milan que sumaba 41 en el San Paolo. El resultado fue un 3 a 2 para el rossonero que le permitió capturar la punta y finalmente el campeonato.


En la temporada 1988-1989 el equipo de Sacchi se reforzó con un tercer jugador de Holanda; Frank Rijkaard. Hasta su llegada al Milan el holandés escupidor jugaba de defensor central, pero Arrigo decidió moverlo al mediocampo y fue allí donde alcanzó su máximo rendimiento como volante duro y de marca, pero al mismo tiempo talentosísimo. De gran inteligencia táctica, el gran Frank se transformó rápidamente en el cerebro del equipo.

Esa temporada fue la de la explosión internacional. El equipo se consagró Campeón de Europa ganándole la final por 4 a 0 al Steaua Bucarest de Hagi, Lacatus y Petrescu. Sin embargo, el partido más recordado de esa edición (y de muchas ediciones) de la Copa de Campeones fue la semifinal de vuelta de la serie Milan - Real Madrid, jugada en San Siro, en la que los italianos humillaron al equipo de Hugo Sánchez, Butragueño y Schuster entre otros con un lapidario 5 a 0 con goles de, anotá, Ancelotti, Rijkaard, Gullit, Van Basten y Donadoni.

Van Basten cerró esa temporada con 32 goles y France Football le dio el Balón de Oro. En la votación del prestigioso trofeo segundo quedó Gullit y tercero… ¡Rikjkaard! Hay que recordar que el trío milanista, además de romperla a nivel de clubes venía de darle a Holanda el título de campeón en la Euro 1988 de Alemania.




En la temporada siguiente, la 1989-1990, el Napoli ganó su segundo Scudetto, y ese torneo en realidad merecería un post solo. Durante todo el campeonato el equipo de Sacchi y el de Maradona pelearon palmo a palmo la punta. Llegando a la recta final de la temporada el Milan iba primero y las voces sobre campeonato arreglado para los del norte se escuchaban por todas partes. Es en ese momento cuando el Napoli visitó al Atalanta en Bérgamo partido en el cual desde la tribuna local se arrojó una moneda que golpeó en la cabeza a Alemão. El partido estaba 0 a 0, y el brasileño fue trasladado al hospital. La justicia deportiva le dio el partido ganado al Napoli por 2 a 0 y a tres partidos del final alcanzó al Milan en la punta, que en esa fecha empató en Bolonia. Y en la penúltima fecha se concretó la arremetida final: el Napoli le ganó 4 a 2 al Bologna y el Milan perdió con el casi descendido Verona 2 a 1. El árbitro expulsó en ese partido a Rijkaard, Van Basten, Costacurta y a Sacchi, además de no cobrar un supuesto penal a Van Basten. Así las cosas, con un empate en la última los del Dié eran campeones, cosa que finalmente sucedió.

A fin de comprender lo que pasó en ese campeonato basta leer estas declaraciones que Corrado Ferlaino (presidente del Napoli en esos años) hizo en 2003: "Yo tenía una buena relación con el designador de árbitros. A Alemão lo agredieron, tal vez nosotros exageramos el episodio, pero el partido ya lo teníamos ganado en la justicia. Hicimos un poco de teatro. La idea fue del masajeador. Alemão al principio no entendía nada, lo llevamos de urgencia al hospital y allí yo declaré compungido a los periodistas: ´No me reconoció´, cuando en realidad Alemão estaba lo más bien. El campeonato se decidió el 22 de abril: el Milan jugaba en Verona y Lo Bello fue el árbitro del partido; pasó de todo, expulsiones, jugadores del Milan enfurecidos: perdieron 2 a 1, nosotros ganamos tranquilamente en Bolonia y nos metimos en el bolsillo el Scudetto."

No es mi intención en absoluto defender a Berlusconi y al Milan, que desde 1986 hasta la fecha recibió no pocos favores y se vio envuelto en unas cuantas maniobras poco transparentes. Pero si bien la tradicional supremacía económica, política y deportiva del norte sobre el sur en Italia era -y es- real, tampoco hay que subestimar el poder que por esos años tenían Ferlaino y Luciano Moggi y su capacidad para influir en el ámbito local. El Napoli de esos años era un grande de Italia tanto por la calidad de sus jugadores como por los recursos extrafútbolísticos con los que contaba.




El balance de trofeos obtenidos por el Milan durante bajo las conducciones de Sacchi y Capello es de: 5 Scudettos, 3 Copas de Campeones de Europa, 2 Copas Intercontinentales, 3 Supercopas de Europa y 2 Supercopas de Italia.


Pero ese mismo año el Milan, si bien perdió el Scudetto, pudo repetir en el plano internacional. Campeón nuevamente de Europa, esta vez con un paso menos arrollador, se consagró derrotando en la final al Benfica. En diciembre de 1989 el Milan fue además Campeón Intercontinental, ganándole al Atlético Nacional de Medellín en Japón. En esa temporada Van Basten hizo 24 goles. Y en diciembre del 89 ganó por segunda vez consecutiva el Balón de Oro. En la votación de France Football quedó segundo Baresi, y tercero… ¡Rijkaard! El Milan dominaba el prestigioso trofeo nuevamente (hay que hacer la salvedad de que en esos años participaban de la votación únicamente futbolistas europeos).

La temporada 1990-1991 no fue tan prolífica como las anteriores. Lo más destacable fue la victoria Intercontinental en Japón, donde golearon al Olimpia de Paraguay. El Scudetto ese año lo ganó la Sampdoria de Vialli y Mancini. El Milan terminó segundo, a 5 puntos del campeón.

En la Copa de Europa llegó hasta cuartos de final, donde fue eliminado por el Olympique de Marsella. Fue empate en la ida en San Siro. En la vuelta en Francia hubo un corte de luz en el estadio a pocos minutos del final con el partido 1 a 0 para los franceses. La luz volvió a los pocos minutos pero los italianos se rehusaron a continuar. Finalmente la UEFA declaró la victoria del Olympique por 3 a 0 y la suspensión del Milan de toda competición europea para la temporada siguiente. Así se terminaba el ciclo de Arrigo Sacchi, entrenador ofensivo y meticuloso a la vez. Tipo que manejó bastante bien un vestuario pesado, lleno de figuras haciéndoles obtener cuanto título internacional se les pusiera enfrente.



La era Capello

La temporada 1991-1992 encontró al rossonero con entrenador nuevo. La Federcalcio le ofreció a Sacchi el cargo de director técnico de la selección. Al terminar una temporada regular desde lo deportivo, y con cada vez más problemas internos (la siempre mala relación entre Van Basten y Sacchi se había deteriorado mucho) fueron pocos los que se opusieron a la partida de Arrigo. Silvio Berlusconi le dio el cargo de entrenador del Milan a un joven e inexperimentado Fabio Capello. Rápidamente etiquetado de "títere" de la dirigencia, el equipo de Capello mostró sin embargo, tras años de gloria internacional, una serie de resultados impresionantes a nivel local.

Ese primer año el Milan se paseó por Italia con un juego brillante y de la mano de un Van Basten implacable, autor de 25 goles en 31 partidos, y una defensa muy sólida, la Serie A tuvo un campeón invicto después de 69 años. A fin de 1992 Van Basten recibió el Balón de Oro por tercera vez en su carrera.

El Milan había logrado, con el cambio en la dirección técnica adaptarse sin mayores problemas al cambio estratégico. De ser un equipo ofensivo y vistoso pasó a basar su suceso en la efectividad defensiva (aunque ese Capello era un técnico ofensivo comparado con el que vendría después).

Para la temporada 1992-1993 el Milan se reforzó contratando a Jean-Pierre Papin, ganador del Balón de Oro 1991, estrella del Marsella y jugador de moda. El Diablo arrancó con todo y rápidamente se escapó en la punta manteniendo el nivel arrollador de la temporada anterior. En un campeonato que daba dos puntos por victoria llegó a tener una ventaja de 11 sobre el Inter. Pero hacia el final del torneo empezaron a aflojar, y el 21 de marzo, el Milan perdió por primera vez en casi dos años. Fue un 0 a 1 contra el Parma (gol del Tino Asprilla) y el fin de la racha de imbatibilidad más larga de la historia del fútbol italiano. Fueron 58 partidos seguidos en los que el equipo de los holandeses sumó puntos.

El equipo bajó mucho su nivel hacia el final. Con un campeonato "cocinado" el Milan orientó todas sus fuerzas hacia la Copa de Campeones de Europa. En ese torneo llegó a la final, que finalmente perdió por 1 a 0 contra el Olympique de Marsella de Barthez, Angloma, Desailly, Deschamps y Boksic. Después la UEFA suspendería a los franceses debido al demostrado escándalo de soborno local de los marselleses a jugadores del Valenciennes a cambio de ir a menos en el partido que los enfrentaba unos días antes de la final de la Copa (escándalo por el que, entre otros jugadores, fue suspendido Burruchaga por al menos un año si mal no recuerdo). La suspensión a los franceses le permitiría al Milan jugar y perder la Copa Intercontinental contra el Sao Paulo de Telé Santana.



Esa temporada significó el fin de una era. La del Milan de los holandeses. A mediados de 1993 Ruud Gullit fue transferido a la Sampdoria. Por su parte, Frank Rijkaard volvió al Ajax. Y Van Basten, que había tenido un arranque demoledor en ese campeonato, sufrió hacia finales del ´92 la enésima lesión y operación de tobillo. Y si bien pudo volver a jugar en abril, ya no fue el mismo. El 29 de abril, a los 28 años, Van Basten le hizo al Ancona el último gol de su carrera. Unos días más tardes, en clara inferioridad física jugó su último partido oficial: esa final de la Liga de Campeones contra el Olympique de Marsella. Entre 1993 y 1995 (año oficial de su retiro), haría inútiles esfuerzos por recuperarse.

Repito, por si pasó desapercibido: Marco Van Basten tenía 28 años cuando metió su último gol oficial.

Dejando de lado a los holandeses, en el Milan de esos años jugó un tal Franco Baresi, central, líbero, capitán, líder y emblema del Milan de los ochenta. Tremendo jugador, a la altura de los mejores defensores de la historia del fútbol. Se adueñó de la zaga central del equipo a los 18 años y nunca más la largó. Enorme inteligencia y visión del juego, gran fuerza, potencia física y capacidad de quite, todo eso sin ser ningún rústico; más bien todo lo contrario. Paolo Maldini fue otro fruto de las juveniles del Milan, que empezó como lateral izquierdo y no paró de hacer historia. De joven la rompió con su velocidad, su técnica y su desequilibrio ofensivo. Después se volvió un central inteligente rápido y seguro.

Carlo Ancelotti era un mediocampista completísimo. Físicamente muy duro y potente, y si bien la técnica no era su mayor virtud, tenía un gran tiro de larga distancia. Roberto Donadoni era un mediocampista por derecha de gran vocación ofensiva. Tal vez el único punto flojo (o mejor dicho, no a la altura del resto del equipo) haya sido el de los arqueros. Primero Giovanni Galli (arquero de Italia en México 86) y después Sebastiano Rossi fueron los responsables de un arco que nunca tuvo un dueño absoluto. Igual siempre estuvieron bien protegidos por una defensa impecable.




Bonus track: Ya no estaban más los holandeses, pero varios de estos jugadores y el DT seguían siendo los mismos cuando en 1994 el Milan jugó una vez más la final de la Champions League. A los Baresi, los Maldini, los Tassotti, los Donadoni y los Albertini se sumaron Panucci, Desailly, Boban y Savicevic. Esa final terminó 4 a 0 para los de Capello. ¿El rival? Nada menos que el Barcelona de Cruyff, Koeman, Guardiola, Romario y Stoichkov. Pero esos jugadores, esos partidos y esos trofeos pertenecen a otra época.


>>> Colaboración de @Don_Pep 


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